
Un análisis exhaustivo sobre la evolución, dinámicas y desafíos de la migración irregular hacia España en el contexto europeo (2015-2025).

Las migraciones irregulares hacia Europa han experimentado transformaciones profundas en las últimas décadas. España, en particular, se ha consolidado como uno de los principales países receptores de llegadas irregulares dentro del espacio europeo, en un contexto marcado por la inestabilidad en África occidental, la presión sostenida en las rutas Atlántica y Mediterránea, y la creciente externalización de fronteras por parte de la Unión Europea. En 2025, estas dos rutas que conectan con Canarias y la Península representaron conjuntamente el 22 % del total de llegadas irregulares a la UE. Comprender estas dinámicas resulta esencial para interpretar la evolución reciente del fenómeno y sus implicaciones.
El propósito de este informe es analizar la evolución de la migración irregular hacia España en la última década, situándola en el marco europeo y examinando sus principales manifestaciones a partir de fuentes oficiales y humanitarias. El estudio ofrece una visión integrada de tendencias y flujos migratorios, rutas utilizadas y desafíos asociados a los sistemas de acogida y protección, subrayando su complejidad, carácter estructural y evolución en el tiempo. Para ello, se estructura en tres ejes: i) migraciones irregulares en el contexto europeo, a partir de los datos de Frontex; ii) migraciones irregulares en España, basadas en información del INE, el Observatorio Permanente de la Inmigración, la OIM y Caminando Fronteras; y iii) procesos de protección internacional, con datos del Ministerio del Interior y CEAR.
La migración irregular hacia Europa constituye un fenómeno persistente y estructural, con variaciones en intensidad y localización asociadas a coyunturas políticas, conflictos armados y cambios en los mecanismos de control fronterizo. Entre 2015 y 2025, más de cuatro millones de personas cruzaron de manera irregular las fronteras exteriores de la Unión Europea.
Los años 2015 y 2016 concentraron más de la mitad de estas entradas, en relación con la guerra de Siria, mientras que el periodo 2021–2025 muestra un nuevo ciclo de incremento tras el descenso registrado durante la pandemia de COVID-19. En 2025 (hasta agosto), las rutas con mayor peso fueron el Mediterráneo Central (37 %) y el Mediterráneo Oriental (28 %), mientras que las rutas con entrada por España (la Atlántica y la del Mediterráneo Occidental), representaron conjuntamente en torno al 22 % del total de las llegadas irregulares a la UE. La evolución histórica evidencia que el refuerzo del control en determinadas rutas no elimina los flujos, sino que tiende a provocar su reorientación geográfica.
Los datos de Frontex muestran asimismo una elevada diversidad en los países de origen. En 2025, las principales nacionalidades de las personas que llegaron de forma irregular a Europa fueron Bangladés (13.927 personas), Egipto (11.026), Afganistán (8.935), Mali (6.129), Sudán (5.959) y Eritrea (5.957), entre otras, con patrones de entrada diferenciados según proximidad geográfica y rutas utilizadas.
En términos cuantitativos, las llegadas irregulares por vía marítima y terrestre representan solo una parte minoritaria del conjunto de la migración internacional hacia España, e incluso del total de personas en situación administrativa irregular. El informe subraya que una proporción significativa de la población extranjera en situación irregular ha accedido al territorio español por vías regulares y ha pasado posteriormente a una situación de irregularidad sobrevenida por la caducidad de visados o permisos de residencia.
No obstante, las llegadas irregulares por mar y por las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla concentran una elevada atención mediática y política. Los datos del Ministerio del Interior muestran oscilaciones significativas desde comienzos del siglo XXI, con un primer pico destacado en 2006, cuando cerca de 40.000 personas llegaron de manera irregular, el 81 % de ellas a través del archipiélago canario. En la actualidad, la procedencia de las personas que llegan en embarcaciones a Canarias incluye principalmente Marruecos, Mauritania, Senegal y Gambia.
Tras una década de cifras relativamente contenidas, a partir de 2016 se inicia un incremento progresivo y sostenido de las llegadas por vía marítima, que culmina en máximos históricos en 2019 y, de nuevo, en 2023 y 2024, superando en estos últimos años los niveles registrados en 2006. El año 2024 marca el valor más alto de toda la serie histórica analizada. Los datos provisionales de 2025, hasta mediados de septiembre, muestran cifras inferiores a las de 2024 en la misma fecha, aunque superiores a las de 2023, lo que introduce incertidumbre sobre la evolución final del año.
Desde el punto de vista territorial, el informe identifica un cambio estructural en la distribución geográfica de las llegadas. Mientras que en los primeros años del periodo analizado la Península y Baleares concentraban la mayor parte de las entradas marítimas, a partir de 2020 se produce una inflexión clara que sitúa a Canarias como principal puerta de entrada, superando el 70 % del total de llegadas marítimas a España desde 2023. Esta concentración se mantiene durante 2024 y buena parte de 2025, si bien en los meses de verano de este último año se observa un repunte relativo de las llegadas a la Península y Baleares y una ligera desaceleración en Canarias.
Las diferencias territoriales también se reflejan en las vías de entrada y los perfiles de llegada. En Ceuta y Melilla predomina la entrada por vía terrestre, con periodos de mayor presión entre 2017 y 2019, cuando se superaron las 6.000 llegadas anuales. En la actualidad, Ceuta registra un mayor número de entradas que Melilla.
La presión migratoria sobre Canarias se mantiene elevada desde 2020 y se intensifica especialmente a partir de 2023. El informe muestra que el archipiélago se ha convertido en la principal puerta de llegada de población migrante en situación irregular a España, impulsada por dinámicas estructurales como las salidas desde la fachada atlántica africana, las variaciones en los controles en Marruecos y Mauritania y la percepción de esta ruta como alternativa al Mediterráneo occidental. En 2024, Canarias registró más de 60.000 llegadas, representando más del 70 % del total de llegadas al país.
Este incremento confirma la persistencia de una de las rutas más peligrosas del mundo, en la que se siguen registrando elevados niveles de muertes y desapariciones. Asimismo, las islas soportan de forma desproporcionada la presión inicial de las llegadas, lo que genera saturación en los dispositivos de primera acogida y dificulta los procesos de derivación hacia la Península.
España se consolidó como país receptor de migración antes de disponer de una política migratoria plenamente desarrollada, lo que dio lugar a sucesivos procesos de regularización extraordinaria para otorgar permisos a personas ya residentes en el país. Estos procesos han configurado un régimen migratorio que combina vías ordinarias con mecanismos de regularización posterior, especialmente a través del arraigo.
En 2025, más de 328.000 personas residían en España bajo distintas modalidades de arraigo (social, laboral, familiar o formativo), procedentes mayoritariamente de Colombia (25 %), Marruecos (17 %) y Perú (8 %). La introducción del arraigo por formación en 2022 ha abierto nuevos itinerarios de inserción laboral en sectores con déficit de mano de obra, aunque su alcance sigue siendo limitado en relación con el volumen total de personas en situación irregular.
Las respuestas institucionales a la migración irregular dependen en gran medida de la cooperación internacional. La externalización del control fronterizo constituye un pilar central de la política migratoria española y europea, basada en acuerdos de vigilancia, control y readmisión con países de origen y tránsito. Estos mecanismos han contribuido a una reconfiguración espacial y temporal de los flujos, sin que ello se traduzca necesariamente en un descenso sostenido de las llegadas. En 2023, por ejemplo, Marruecos había recibido más de 500 millones de euros en financiación europea destinada a este ámbito.
El informe pone de relieve las dificultades estructurales para cuantificar con precisión la migración irregular, especialmente en lo relativo a las muertes y desapariciones en las rutas hacia España. Asimismo, destaca la estrecha relación entre migración irregular y protección internacional, ya que una parte relevante de las personas que llegan por vías irregulares procede de países en conflicto o con graves situaciones de inestabilidad y potencialmente cumple los requisitos para solicitar asilo.
Desde 2015 se ha producido un crecimiento significativo de las solicitudes de protección internacional en España, que pasaron de 3.422 en 2011 a 167.366 in 2024. Del total de solicitudes, el 69 % llega a ser admitido a trámite y, de estas, más del 60 % finaliza con una resolución desfavorable. En 2024 y 2025, las principales nacionalidades solicitantes en España fueron Venezuela, Colombia y Perú, junto con Mali y Senegal.
En paralelo, el análisis de los datos del Programa Migrantes Desaparecidos de la OIM y de organizaciones especializadas como Caminando Fronteras muestra que la ruta atlántica concentra un número particularmente elevado de víctimas mortales, en un contexto marcado por travesías más largas, condiciones marítimas adversas y el uso de embarcaciones precarias. No obstante, el informe subraya que las cifras disponibles probablemente infraestiman la magnitud real del fenómeno debido a las limitaciones de los sistemas de registro.
En conjunto, el informe pone de relieve la complejidad y persistencia de la migración irregular hacia España y su estrecha vinculación con las dinámicas migratorias europeas y globales. Los resultados muestran un fenómeno cambiante en sus manifestaciones territoriales y temporales, pero estructural en su continuidad, marcado por fuertes desigualdades entre regiones de origen, tránsito y destino, y por una elevada presión sobre determinados territorios fronterizos. En este contexto, España aparece como un espacio central de observación, tanto por su posición geográfica como por su papel en los sistemas europeos de control fronterizo, acogida y protección. La experiencia española, analizada en detalle, permite identificar patrones, tensiones y desafíos que trascienden el ámbito nacional y remiten a la necesidad de comprender la migración irregular como un fenómeno complejo, interdependiente y profundamente condicionado por factores internacionales.

Investigadora asociada

Análisis de las principales tendencias de la migración irregular hacia la UE en el primer trimestre de 2026, a partir de datos de Frontex y el Ministerio del Interior de España.

Orientaciones estratégicas para convertir las vías legales en mecanismos eficaces y sostenibles.

Hacia una estrategia coherente de protección y lucha contra las economías criminales.
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